Gedeón Guardiola, jugador de balonmano del TBV Lemgo: “Creo que podemos optar a lograr algo más que el bronce olímpico”

Gedeón Guardiola celebrando un gol con la Selección Española de Balonmano. Foto / @gede30

Gedeón Guardiola celebrando un gol con la Selección Española de Balonmano. Foto / @gede30

Gedeón Guardiola (1984, Petrer), jugador de balonmano de la Selección Española y del equipo alemán TBV Lemgo, nos cuenta cómo vivió la Selección la medalla de bronce del Campeonato Mundial de Balonmano Masculino de Egipto 2021

Además, nos revela algunas de las anécdotas vividas con sus compañeros, los mejores y peores recuerdos de su carrera profesional y qué tiene pensado hacer cuando se retire del balonmano

Pregunta. Recientemente has conseguido el bronce con la Selección Española en el Mundial de Egipto, ¿cómo fue ese logro?

Respuesta. Bien, la verdad. Fue un Campeonato en el que fuimos de menos a más. Estábamos en un grupo inicial muy competitivo donde no había ningún partido fácil. Empezamos con un empate.

La preparación del primer partido fue muy complicada por todas las consecuencias de la pandemia y de la nieve. En Guadalajara que no pudimos entrenar y tuvimos que cancelar un partido. Al final, el conseguir una medalla tras todos esos inconvenientes que tuvimos en la preparación nos supo a gloria, es como un oro. 

Veníamos de ganar el Europeo el año pasado y estábamos listos para las Olimpiadas. No teníamos la presión de estar ahí, pero el objetivo de la Selección siempre es intentar llegar a las semifinales. Eso quiere decir que estas entre los más grandes de Europa y del mundo. Llevamos desde que estoy yo, salvo dos ocasiones, en las semifinales y el conseguir una medalla siempre es muy positivo, tanto para nosotros personalmente como para el balonmano español en general.

P. Además del reciente bronce en el Campeonato del mundo de Egipto, has conseguido un oro en el mundial de 2013, dos oros, una plata y un bronce en los Europeos, ¿te quedaría algún sueño por cumplir con la Selección? 

R. Sí. He jugado las Olimpiadas de Londres, pero no pudimos conseguir ninguna medalla. Después nos quedamos fuera de la clasificación para los Juegos Olímpicos de Río. Fue el mayor palo que nos habían dado, o al menos que he recibido en el deporte personalmente. Creo que colectivamente en el equipo también está ese sentimiento. Por tanto, ahora para Tokio el gran sueño es conseguir una medalla. El balonmano español tiene tres o cuatro bronces olímpicos, pero ahora con las sensaciones que tenemos en la selección, creo que podemos optar a lograr algo más que el bronce olímpico. Sería muy bonito llegar a una final olímpica. 

P. Por el coronavirus tuvisteis que jugar el Mundial sin público, ¿cómo fue esa sensación?

R. Ahora es más frío. Llevamos ya como medio año jugando así y estamos acostumbrados. Pero hay días aún que parece como un entrenamiento porque al final sin público parecen los partidillos que hacemos entre nosotros. La chispa que te da jugar en casa con tu público y con el ánimo y aliento, sobre todo en los momentos difíciles, se nota. Los jugadores lo notamos. Yo puedo decirte que este año con público hubiéramos sacado más de 3 o 4 puntos. Los árbitros también lo notan, tienen menos presión en las decisiones arbitrales.

También te digo que si Egipto, en los cuartos de final que perdieron en los penaltis contra Dinamarca hubieran tenido público, en un pabellón con 6000-7000 personas a reventar y con lo caliente que son ellos, seguramente hubieran llegado a las semifinales. 

P. Cómo definirías a la Selección Española de Balonmano?

R. Reflejamos totalmente el sentimiento de compañerismo porque no dependemos de ningún jugador como a lo mejor sí lo hacen otras selecciones, que hay un jugador que lleva más el peso del equipo. Nosotros tenemos que estar muy bien coordinados entre todos porque, a parte de que rotamos mucho, cambiamos de sistemas defensivos muy habitualmente. Los dos porteros van cambiando también y nuestro ataque suele ser mucho más táctico con estrategias. Más táctico que otros equipos que a lo mejor se le pasa el balón a un jugador y que se juegue un 1 contra 1 y a partir de ahí decisión. Nosotros no, nosotros tenemos muchas más jugadas elaboradas. Somos un colectivo que nos llevamos muy bien dentro y fuera de la pista. El compañerismo y el conjunto que somos se refleja en la pista, somos como una familia.

Cuando llega la convocatoria no pienso “ahora un mes allí, fuera de casa sin la familia, entrenando mañana y tarde, mañana y tarde”. Es bastante estrés, pero llego allí y se me olvida porque estoy muy cómodo con ellos y creo que ese sentimiento es de todos. Nos lo pasamos muy bien entre todos y después se nota en la pista.

Gedeón con la medalla de bronce del Mundial de Egipto junto a su compañero Viran Morros. Foto / @gede30

P. ¿Alguna anécdota que tengas presente con la Selección? 

R. Tenemos más anécdotas de cuando jugábamos en la Junior. Un día nos concentramos en Huelva y había un tren turístico. La única diversión que teníamos allí era subir al trenecito todo el equipo y claro, no nos íbamos a estar sentados. Intentábamos volcar el tren y en las rotondas nos poníamos todos hacia un lado. Resulta que en una rotonda yo estaba apoyado en la cadena que ponen para sentarse y claro, con mi peso, a media curva se rompió y ¡salí volando del tren! Lo gracioso es que mi hermano empezó: “¡Eh, que mi hermano se ha caído!” y todos riéndose, diciendo: “¿cómo se va a caer?” y yo estaba dando vueltas por la carretera. Eso fue muy anecdótico porque lo seguimos recordando durante años. Afortunadamente, no pasó nada porque podría haber pasado de todo. También hay muchísimas cosas que no se pueden contar (risas). 

Lo más gracioso que vivimos también es con Jorge Maqueda. Se pone muy nervioso y es un chico muy intenso. A mitad de partido o en el descanso empieza a decir: “¡Chavales, hay que ir más atrás no sé qué, no se cuánto!” y nosotros le decimos: “Maque, tranquilo. Hay que estar tranquilo” y dice: “¡Pero si estoy tranquilo!”. Entonces es una paradoja porque es todo contradictorio y nos reímos. Dentro de la tensión que hay, nos reímos mucho con él. 

También nos metemos mucho con Gonzalo Pérez y con su cabeza porque es muy grande y le gusta llevar gorras. Le decimos que si las compra en una tienda especial. 

En los calentamientos, cuando jugamos a fulbito, nos picamos más que jugando al balonmano. Viran Morros dice que es el mejor del equipo y claro, a la mínima que falla algún balón o algo pues nos metemos con él. Después hay otros jugadores que somos muy malos y a la mínima que se hace pues ya ves. 

El otro día entrenando en Guadalajara, a Cañellas, como que le falta un poco más de chispa. Siempre va como cansado y parece que esté mayor. En un rebote el balón iba cerca de él y estábamos haciendo un partidillo, pero ya había terminado y el balón salió por su lado. Se tiró al suelo como si estuviéramos jugando la Final del Mundo y empezamos todos a aplaudir: “¡Bien, tal!”. Entonces hasta Jordi Ribera se rio en ese momento. 

Otra anécdota fue el día que estábamos viendo el vídeo ante la semifinal de Dinamarca en una habitación del hotel todo el equipo y Jordi con su ordenador. Empieza a hablar y su reloj, su watch, dice en voz alta: “Lo siento, no le he entendido”. Entonces todos nos reímos y le dijimos: “El reloj piensa igual que nosotros Jordi”. Fue muy gracioso. 

Somos como una familia y nos conocemos de hace mucho, entonces tenemos la libertad de meternos los unos con los otros sin que pueda molestarnos. 

También hay 5 jugadores que siempre juegan a la Pocha, un juego de cartas hasta las 00.00h. A lo mejor están en una sala continua y se les oye discutir, gritar y reírse. Eso crea mucho ambiente. Compramos el Monopoly para llevárnoslo a Egipto y allí se pusieron a jugar. Nos decimos series para ver el uno y el otro y las vemos juntos. Se crea muy buen ambiente. 

También hacemos una playlist antes de los partidos y como hay veteranos y muy jóvenes, hay una diversidad de música increíble. Entre el reggaeton y el rock que nos gusta a nosotros que somos más clásicos, o el pop español que le gusta a alguno… empezamos: “¿¡Esta es tuya!?” y nos metemos con él, le decimos: “Madre mía, vaya rollo de canción”. Alguna vez ha habido tanta presión que el mismo tío que ha dicho una canción la cambiaba el partido siguiente. Nos lo pasamos muy bien.

P. ¿Quién dirías que es el Pepe Reina de la Selección de Balonmano, el más gracioso?

R. Maque tiene su punto de brutalidad y de gracia. Es el que más tira para delante. Le gusta bailar y meterse en el vestuario después de ganar a gritar. Es el que más energía tiene digamos. 

P. Viendo el documental de la Selección Española de Fútbol de 10 años, me preguntaba por qué estas cosas no se hacen con el balonmano. Al fin y al cabo, se ha visto que los Hispanos habéis ganado un montón de títulos y se os ve súper unidos. Eso siempre refleja muchas cosas, sobre todo familia, unidad y algo bueno para España. ¿Qué piensas de tener un documental como la selección española de fútbol?

R. Deberían hacernos un documental a nosotros. La verdad es que sería muy interesante. El balonmano crecería mucho, y más ahora que están de moda estos documentales que se vive de primera persona, tanto dentro como fuera del vestuario. Llamaría bastante la atención y sería atractivo para el espectador y el público. Hay mucha gente a la que le gusta el balonmano, pero si no se televisa, no se sigue tanto. Eso nos aportaría un plus.

La mala suerte que hay en España ahora es que La Liga de Balonmano no es muy fuerte porque económicamente los clubes no están muy bien estructurados, no tienen otros recursos. Además, la economía del país en estos momentos tampoco es muy boyante y no podemos recurrir de ese dinero que a lo mejor pueden aportar los sponsors y las empresas. Eso también repercute. En el ámbito de la Selección y la Federación, creo que se está trabajando bien porque nos hacen mucha publicidad, aunque bueno, podrían hacernos mucho más. En el mes de enero, que es cuando son normalmente las competiciones, el público está pendiente del balonmano. Pero estaría muy bien que se hiciese un documental de esos.

Gedeón junto a sus compañeros de la Selección Española de Balonmano. Foto / @gede30

P. Viniendo de un pueblo pequeño como es Petrer, ¿cómo fue adaptarse a otro país y encima con una lengua tan difícil como el alemán?

R. Al principio fue muy duro porque no quería venirme. Me gustaba mucho jugar en España porque todavía había una liga muy potente, aunque económicamente ya iba a declive. Cuando me llamaron de Alemania, mi representante y sobre todo mi mujer, me animaron a venir y vine con miedo. 

Pero mira, al final ocho años que llevo aquí y no me arrepiento de nada, incluso me arrepiento de no haber venido antes. Aquí los clubes están muy bien estructurados y económicamente no tienen ningún problema. Ahora con la pandemia sí, pero antes no. En los pabellones hay un ambiente espectacular en todos los partidos y lo que rodea al balonmano es mucho más profesional y atractivo. Te sientes como un verdadero profesional del balonmano y creo que para cualquier jugador eso es importante. 

El idioma me ha costado muchísimo aprenderlo. Cosas que no valoraba antes como los idiomas, te das cuenta de que valen mucho y para un futuro para mis hijos es importante. Hay que incidir en aprender idiomas porque te da la facilidad de encontrar en otro sitio ayudas y poder desarrollarte como profesional en cualquier ámbito.

Gedeón disputando un partido con el TBV Lemgo. Foto / @gede30

PTus hijos van a crecer básicamente bilingües.

R. Sí. En casa hablamos español todo el rato, pero ellos van a la guardería y juegan con los vecinos en alemán. Incluso mi hijo con 6 años, que aún no ha empezado el cole porque aquí lo empiezan a partir de los 6 en septiembre, muchas veces nos traduce o nos dice palabras nuevas. Eso es una pasada, como padre dices: “vale muchísimo la pena estar aquí, en un país fuera de España”. Pero también están deseando ir a España y preguntan mucho que cuando vamos. 

P. Allí estás con tu mujer e hijos, pero el resto de tu familia está en Petrer. ¿Cómo lo llevas?

R. Nosotros tenemos muy claro que vamos a volver a Alicante, que no nos vamos a quedar a vivir aquí de por vida. ¿Qué vamos a estar mucho tiempo? ¿Qué nos gustaría estar mucho tiempo? Sí, pero a lo mejor dentro de dos años nos volvemos y no nos importaría porque los planes los tenemos allí, nos gusta estar allí y echamos mucho de menos aquello. Pero es verdad que para los niños es una ventaja estar aquí y desarrollarse con otro idioma.

P. En Petrer han puesto tu nombre y el de tu hermano a un pabellón, ¿cómo te sentiste cuando recibiste la noticia?

R. Muy orgulloso. Encima da la casualidad de que es el pabellón donde aprendimos a jugar a balonmano y donde dábamos las clases de educación física con el colegio. Está todo vinculado y es muy bonito ver que donde tu has crecido y aprendido a jugar al balonmano lleve tu nombre. Es un orgullo, pero también una responsabilidad. 

Es muy bonito, sobre todo cuando paso por allí. Es emocionante siempre recordar ese día y ver tu nombre ahí en grande en la pared es muy chulo. Además, mi hijo como también se llama Gedeón cuando lo ve dice: “mira, está ahí mi nombre”. 

Pabellón Gedeón e Isaías Guardiola en Petrer, Alicante. Foto / @gede30

P. Has estado 8 temporadas en el Rhein-Neckar Lowen, pero este año has cambiado a Lemgo, donde compartes equipo con tu hermano, ¿cómo es jugar con él? ¿cómo te has sentido en este nuevo equipo?

R. Jugar con él ahora es mejor. Discutimos mucho menos porque hemos madurado deportiva y personalmente también. Antes discutíamos muchísimo. La gente nos recuerda muchas veces como discutíamos. Es lo más normal con un hermano, y sobre todo porque somos mega exigentes con el balonmano y al mínimo fallo suyo o mío pues estamos discutiendo.

Ahora estamos más maduros, nos conocemos un poco más y jugamos mucho más cómodos y tranquilos. Eso se nota eso y está muy chulo, porque además de ser los más veteranos del equipo, nos respetan mucho los jóvenes. 

En este nuevo equipo estoy bien desde el primer día. Es muy familiar. Hay mucha diferencia entre un equipo y el otro. En el otro, los objetivos eran ganar y llegar a lo más alto. Este club quiere mantenerse en la tabla, luchar en algún partido contra un grande. Tiene objetivos más modestos digamos. El ambiente en el vestuario y en el club es mucho más familiar y me encuentro muy bien y muy cómodo. Con el entrenador y los compañeros muy bien desde el primer día. Aunque desgraciadamente, con la pandemia, no podemos disfrutar como nos gustaría. 

Gedeón junto a su hermano Isaías disputando un partido con el TBV Lemgo. Foto / @gede30

P. ¿Qué protocolos seguís en los entrenamientos?

R. Hay que pasar dos PCR a la semana. El más importante es el de dos días antes del partido oficial. Después del partido, al día siguiente o a los dos días, hay que hacer otra. 

Con mascarilla en el autobús y para entrar al pabellón el día del partido, también tenemos gel por todos lados. Estamos ya hechos unos expertos en esto. Aunque nos hemos tenido que separar en dos vestuarios y antes estábamos todos en uno. 

P. ¿Cuál es el recuerdo más bonito que guardas de tu carrera profesional? ¿Y el más triste?

R. Como jugador tengo muchos buenos, pero el ganar el Mundial en España fue muy chulo. Ganarlo en el Palau Sant Jordi con no se cuántos miles de espectadores después de un partido muy bueno que hicimos estuvo muy bien. Todo el Mundial estuvo muy bien porque donde íbamos el ambiente era impresionante y la gente nos seguía muchísimo, no se nos olvidará nunca. 

Con el Rhein-Neckar Lowen, aquí en Alemania, me quedo con las dos Ligas que ganamos. Son recuerdos muy bonitos. Cuando me retiraron la camiseta en el pabellón del Rhein-Neckar Lowen después de ocho años también fue muy emocionante. Y después de ver que a muchos jugadores que se lo habían hecho y a entrenadores, me siento privilegiado al ser historia de ese club. 

El más triste lo tengo muy claro: cuando no nos pudimos clasificar para Río. Fue un fin de semana donde teníamos que jugar 3 partidos en Suecia. Jugamos el primer partido contra Eslovenia y lo perdimos por 7 goles. Fue un partido muy malo donde no nos salió nada. Pero después ganamos a Argelia de 12 y teníamos la opción de ganar el último día a Suecia de 3. Solo ganamos de 2, nos faltó un gol. Lamentablemente, yo hice un penalti en los últimos cinco segundos. No creo que fuera penalti, pero Suecia jugando en casa, pitaron penalti y nos metieron el gol. Fue un año bastante duro porque la tristeza nos duró bastante. Aunque eso también nos motivó para los siguientes objetivos, que los conseguimos.

P. Cuando te retires, ¿de qué manera te gustaría seguir en el balonmano?

R. Siempre he tenido claro que quiero sacarme la licencia de entrenador porque quiero ser entrenador. Lo que no sé es a qué nivel. Al final, el balonmano es lo que mejor sé hacer y de lo que más sé. Para dedicarme a un futuro como entrenador es más “fácil”. Conoces más la materia y como funciona un equipo y un club. Creo que sería poco aprovechable no sacar rendimiento de esa faceta o de esa capacidad que tenemos. Lo quiero hacer cuando acabe.

Me gustaría hacerlo en España, pero tampoco me importaría hacerlo en Alemania. El lenguaje de balonmano me lo conozco. No en un equipo de Primera División, quizá sí siendo segundo de alguno de Primera, o ayudante en cualquier club que me lo pida o Juvenil. Aquí las categorías juveniles están muy bien formadas y tiene mucha importancia. En España también estoy interesado en ir. En Petrer, Elda o donde me vea capaz de ser entrenador, iría encantado. 

P. ¿Cómo empezaste a jugar a balonmano y por qué?

R. Empecé a jugar a balonmano porque lo descubrí en el cole. Cada semana hacíamos un deporte distinto: baloncesto, voleibol, fulbito… Con 9 años el profesor nos enseñó el balonmano y nos encontramos coordinados desde el primer día. Cuesta coger las reglas de tres pasos, lanzamiento y todo eso, para el primer día es algo costoso y novedoso. Mi hermano y yo desde el primer día estuvimos muy cómodos jugando a ese juego. Nos interesamos por hacer un equipo en el cole ya que había también un pequeño torneo que se hacía entre colegios por Navidad. Después descubrimos que había una Escuela de Balonmano de Petrer, que incluso había un club. 

Nadie de nuestra familia estaba vinculado al balonmano y mira, empezamos así: gracias al cole. Nos apuntamos con 9 años a la Escuela Municipal de Balonmano y ya vinculados a Balonmano Petrer. 

Gedeón durante un encuentro con la Selección Española de Balonmano. Foto / @gede30

P. Juegas como pivote, ¿qué te hizo jugar en esa posición y no en otra? 

R. En principio empecé a jugar de lateral izquierdo porque mi hermano era lateral derecho porque es zurdo. Dos jugadores altos y grandes como nosotros, coordinados, que pudieran jugar donde el balón se pasa más tiempo, era una ventaja, estaba dentro de los cánones del balonmano. Después con 16-17 años, dio la casualidad de que en el equipo hacía falta un pivote y me metieron a mi. La verdad que me encontraba muy cómodo ahí, ganando posiciones y peleándome con la defensa de los contrarios. Realmente, la decisión fue que faltaba un jugador ahí por lesiones.

P. ¿Qué aptitudes debe tener un buen jugador de balonmano? 

R. Lo primero, saber encajar los golpes. Saber que es un deporte donde te dan y donde tu das. Es un deporte donde los golpes son constantes y lo más normal del mundo. No porque te hayan pegado cabrearte. En ese sentido hay que ser un poco considerado.

Ser valiente, tener el afán de superación por ganar la defensa del contrario. Y, sobre todo, compañerismo. Es un deporte donde el colectivo cuenta mucho. Las estrategias y las defensas dependen de todo un conjunto. Creo que el compañerismo y el espíritu colectivo es fundamental en el balonmano.

P. ¿Qué valores crees que transmite el balonmano?

R. El balonmano, el compañerismo y la humildad están muy vinculados. Hay que saber recibir golpes y dar y no enfadarte. Dentro de esa aceptación de agresividad después hay un compañerismo, tanto con el rival como con tus compañeros. Siempre lo diré: dentro del 40×20, yo soy muy agresivo, incluso te caigo mal, pero cuando acaba el partido te puedes venir conmigo a tomarte una cerveza tranquilamente.

En Alemania se arraiga mucho eso juntarte con el rival en el vestuario. Yo entro en el vestuario del contrario y no se ve mal. Es lo más lógico y normal. Te estás tomando allí una cerveza con ellos comentando el partido o la vida misma. Ese espíritu de compañerismo y competición a la vez creo que el balonmano lo tiene.

Somos muy parecidos a lo que se conoce el “Tercer Tiempo del Rugby”. Ahora ves a los niños después de los partidos en España que hacen un corro entre los dos equipos y se hacen los gritos. Eso antes no se hacía y creo que eso vincula y fomenta el respeto y el compañerismo, sobre todo el respeto hacia el adversario. Eso es fundamental para jugar al balonmano porque si no, no puedes jugar. 

Toda la gente cuando nos ve en el aeropuerto y nos reconoce o aquí en Alemania que nos dicen: “sois mucho más cercano que los futbolistas”. También tenemos muchos menos fans que los futbolistas y los equipos de fútbol, pero si que es verdad que creo que ese sentimiento de humildad es general por todo el ambiente de balonmano. En todos los equipos se fomenta que seamos más cercanos a la gente. 

Vienen algunas empresas pequeñas pidiendo que patrocinemos algo y nos preguntan cuánto me tienen que pagar. Yo les digo que me lo dejen, le hago una foto y ya, no tengo que cobrar nada. Esos valores también te los enseñan los entrenadores de cuando eres más pequeño. Con mi experiencia, la gente que no es así en el balonmano no tiene hueco. Si no eres humilde ni trabajador, en la Selección de Balonmano no puedes entrar porque no estarías con nosotros. 

P. ¿Qué consejo le darías a una persona que acaba de empezar en el balonmano y quiere conseguir todo lo que tú has conseguido?

R. Trabajo y esfuerzo. Quizá es un tópico, pero es verdad. Los días de descanso tienes que trabajar. Si tienes que ver vídeos a las doce de la noche, tienes que verlos. También tengo momentos de relajación y esos momentos al día siguiente en el partido o cuando toque lo he notado mucho. En cambio, los días que he dicho “hoy tengo que trabajar, trabajar y trabajar”, al final de la semana, en el partido, lo he notado mucho. 

La constancia y la disciplina también son fundamentales para un profesional en cualquier deporte. El saber dejar tus otras prioridades para ir a entrenar o ir a jugar es fundamental para tener éxito. 

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